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Festival Salsa Brava 2007 en Lima
Roberto Roena y el Apollo Sound

Roberto Roena y el Apollo Sound

5 de mayo, 2007, Lima, Perú

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Last Saturday, May 5th, a handful of salseros gathered starting at 7 o'clock at the Municipal Stadium of Jesús María, which is next to the Campo de Marte, perhaps the largest green zone in Lima. The cause of that emotional gathering was none other than Roberto Roena and his Apollo Sound.

Of course, the huge fans of singer-of-the-moment, Víctor Manuelle  as well as a large legion of fans who wanted to hang out with Oscar D'León and his Orchestra were also in attendance. And it is valid. But in these lines I will describe what has been lived by the handful of salseros that someone rightly has named as members of the 'salsa resistance' in Peru.

24 hours earlier Alberto Colonia, from Chalaco and a salsero of the new guard stopped by my house. The intense thrill of having seen in person the "maestro" was written all over his face. "I took a photo with Roena", he told me in a tone that flooded with disbelief. "There were five of us and we all were able to talk a bit with the musicians and the singer, Tempo Alomar. He liked us so much that as we left he started improvising "La Candela", from the Típica 73" Alberto told me.

El último sábado 5 de mayo un puñado de salseros se concentró desde las 7 de la noche en el Estadio Municipal de Jesús María, que colinda con el Campo de Marte, quizá la zona ecológica más grande de Lima. El causante de esa movilización voluntaria y cargada de emociones fue nada menos que Roberto Roena y el Apollo Sound.

Claro, también acudió la enorme fanaticada del cantante de moda Víctor Manuelle así como una gran legión que quería vacilarse con Oscar D'León y su orquesta. Y es válido. Pero en estas líneas describiré lo vivido por ese puñado de salseros que alguien con justa razón ha denominado miembros de la 'resistencia salsera' en el Perú.

En la previa diré que 24 horas antes había llegado a mi casa el chalaquísimo Alberto Colonia, un salsero de la nueva guardia. En su rostro se dibujaba la intensa emoción de haber visto en persona al maestro. "Me tomé una foto con Roena", me dijo en un tono que rozaba con la incredulidad. "Éramos cinco y todos pudimos conversar un poco con los músicos y con el cantante Tempo Alomar. Le caímos tan bien que a la salida se puso a improvisar "La Candela", de la Típica 73", me relató Alberto.


Roberto Roena y Hernán Zelaya
Roberto Roena y Hernán Zelaya

That night - while we Uncorked a semi dry - we returned to play, as in the past two weeks, the anniversary album of Roena at the Coliseo de Bellas Artes. (At this point I think that my neighbors already know the whole thing by heart).

But then it was the date and the time to go. The organizers had planned for Roena to go first, then NG2, followed by Víctor Manuelle and to close, Oscar D'León. This programming was understandable because the Repertoire of the legend isn't played on commercial radio stations and 80% of attendees just know the song that is constantly played, "Como te hago entender".

At 8 in the evening I crossed the threshold that separated two groups in Lima: those who waited anxiously inside and those who - perhaps - waited for the resale of tickets to drop in price a few soles so they could enter. The same differences of always. At that time the musicians were notable because of their absence. However, a few movements on the stage indicated to us that something was coming: it was the entry of a novel Peruvian-Cuban group that actually contributed little to connect the people to the music. A pity in the choice of the band.

As I was bored, I went for two beers. The beverage sponsor of the activity had their promoters out and on the two giant screens more advertising (and no giant poster with Roena).  "This festival still needs better production management", I reflected. It wouldn't cost much - for example - to film the arrival of the artists and to then display it on the screens and thus heat up the atmosphere. Finally, there are thousand of ways to motivate the public. But they didn't think of that - all they did was hire a mediocre orchestra. Lousy.

Aquella noche –mientras descorchamos un semi seco- volvimos a escuchar, como en los últimas dos semanas, el disco de aniversario de Roena en el Coliseo de Bellas Artes. (A estas alturas creo que mis vecinos ya se conocen todo el repertorio).

Pero llegó el día y también la hora. La organización había previsto a Roena como el primer internacional de la noche, luego le seguiría NG2, Víctor Manuelle y cerraría Oscar D'León. Era comprensible esta programación pues el repertorio de la leyenda no suena en las radios comerciales y el 80% de los asistentes apenas conoce el tocadísimo tema "Como te hago entender".

A las 8 de la noche crucé el umbral que separaba a dos grupos de limeños: los que esperaban ansiosos adentro y quienes –quizá- esperaban que la reventa de los tickets bajen unos soles para poder ingresar. Diferencias de siempre. A esa hora el fondo musical brillaba por su ausencia. Sin embargo, unos movimientos en la tarima nos indicaban que algo se venía: era el ingreso de una novel agrupación peruano-cubana que realmente aportó poco para enchufar a la gente. Una lástima en la elección de la banda.

Algo aburrido me fui por dos cervezas. Alrededor tenía a las impulsadoras promocionando a la bebida auspiciadora de la actividad, las dos pantallas gigantes con más publicidad (y ninguna gigantografía con Roena). "A este festival le falta mejor manejo de producción", reflexioné. Nada costaba -por ejemplo- filmar la llegada de los artistas para luego exhibirla en las pantallas y así calentar el ambiente. En fin, hay mil maneras de motivar al público. Pero no sé pensó en ello, solo en colocar una orquesta mediocre. Pésimo.


Roberto Roena y su Apollo Sound encienden el escenario en Lima, Perú en el Festival de la Salsa Brava 2007

At about 9.30 p.m. two broadcasters from Radio Panamericana would present the master. So. Without any bells and whistles, at last we would see the Apollo Sound jamming with their energy in Lima, Peru. And how! The opening blasted us with a sound that made me remember the New York brass bands, those of the mid-1960s. The flute. And Roena there, dressed in an impeccable dark suit, dancing up front and - at 67 years - clapping next to his singers.

I saw it and I was carried back to the times with Cortijo and his Combo or videos that one has been lucky enough to see in the home of a friend. There was the old man with his hoarse voice, showing vitality and rhythm as in the best of times. After a few moments the tasty appetizer stopped. Roena turned, looked at his band, retreated a few steps, and commanded: "you crazy, crazy... but me calm".

Impressive that first sound outrage. (Although I would have requested greater volume from the sound Manager)...The master addressed everything from his bongo. I spent the time singing, and in front of me three salseros did the same (Sheyla, Sandra and Napoleon). And I should note, a few minutes later - and without knowing each other - we would share all the Apollo songs in a delirium perhaps little understood by the people who were next to us.

And how does not thrill with "El Guaguancó del Adiós", "Marejada Feliz", "Lamento de Concepción", "Mi Desengaño", "Traición" or "El Escapulario"? And it is that until recently, no one would have believed it. The essence of the salsa can't be heard on the radio in Lima. Popular radio stations (Panamericana and Radio Mar) programmers barely know El Gran Combo or La Sonora Ponceña. Worse still, mention Roberto Roena, Eddie Palmieri, Conjunto Libre, Wayne Gorbea or Bobby Valentine.

And if we're going to the land of the Cuban sound, the thing is even more pathetic. For this reason, in the middle of this heresy of criterion, the presence of Roberto Roena became something like the triumph of musical wisdom -- at least for an hour and a half.

Don Roberto danced, played the bongo, thanked Alejandro Mejía - for his presence on the stage of Salsa Brava 2007 - managed and led his Orchestra in magisterial form. Tempo Alomar surprised us with a solo on Timbales, as big as the Campo de Marte.

A eso de las 9.30 de la noche dos locutores de Radio Panamericana se encargarían de presentar al maestro. Así es. Sin muchos bombos ni platillos, por fin veríamos al Apollo Sound descargando su energía y matices sonoros en Lima, Perú. ¡Y de qué manera! La apertura pintaba el ambiente con una sonoridad que me hacía recordar las charangas neoyorquinas, aquellas de mediados de los años 60. Qué flauta. Y Roena allí, vestido de impecable terno oscuro, bailando adelante y –a sus 67 años- haciendo palmas junto a sus cantantes.

Lo veía y me transportaba a sus épocas con Cortijo y su Combo o los videos que uno ha tenido la suerte de ver en la casa de algún amigo. Allí estaba el viejo de voz ronca, exhibiendo vitalidad y ritmo como en sus mejores tiempos. Luego de unos instantes el sabroso arranque se detuvo. Roena volteó, miró a su banda, retrocedió unos pasos y mandó: "Tú loco, loco…pero yo tranquilo".

Impresionante esa primer atropello sonoro. (Aunque hubiera pedido mayor volúmen al encargado del sonido)…El maestro dirigió todo desde su bongó. Este redactor se la pasó cantando, más adelante tres salseros hacían lo mismo (Sheyla, Sandra y Napoleón). Y es para la anécdota, pues minutos después -y sin conocernos- compartiríamos todas las canciones del Apollo en un delirio quizá poco entendible para quienes teníamos al lado.

¿Y cómo no emocionarse con "El Guaguancó del Adiós", "Marejada Feliz", "Lamento de Concepción", "Mi Desengaño", "Traición" o "El Escapulario"? Y es que hasta hace algún tiempo nadie lo hubiera creído. La esencia de la salsa no suena en las radios de Lima. Los programadores de las emisoras populares (Panamericana y Radio Mar) apenas si saben de El Gran Combo o La Sonora Ponceña, peor aun mencionarles a Roberto Roena, Eddie Palmieri, el Conjunto Libre, Wayne Gorbea o Bobby Valentín.

Y si nos vamos al terreno de la sonoridad cubana, la cosa es más patética aun. Por ello, en medio de esa herejía de criterio, la presencia de Roberto Roena se convertía en algo así como el triunfo de la sensatez musical, por lo menos durante hora y media.

Don Roberto bailó, tocó el bongó, agradeció a Alejandro Mejía -gestor de su presencia en la tarima de Salsa Brava 2007- y dirigió a su orquesta en forma magistral. Tempo Alomar sorprendió con un solo de timbal, tan enorme como el Campo de Marte.


Martín Gómez, (cerveza en mano), Hernán Zelaya (con la cámara fotográfica) y amigos.

I figured by then the salseros would be distributed all over the place. Hernán Zelaya and his camera, Isabel Zamora and Rigoberto Villalta, two tireless music lovers. And in the fantasy of the evening Elma Murrugarra, the poet, would appear to inspire both the percussion and voice of the singer Rubén Román. This is salsa! And not to mention the pagan spirit of Guillermo Avendaño of "Mi Desengaño". I never saw him but surely that was him plugging in and and enjoying this musical snack offered by the Apollo.

Roena's concert followed its course but there was a pending matter. After a few caresses by way of prelude on his Bongos, don Roberto sallied up to the microphone to say things to those who considered him an artist who "is not fashionable". And that was like a whiplash of flavor. His classic "Estas equivocado" sounded righteous and irreverent.

The lyrics:  If you ever thought for a minute / that the flavor of this black man was done and over with / You are wrong.

And the chorus:  If you ask me what happened / I was getting my sabor ready / What a precise message in that moment of the night. What truth sung to pulse and feeling. And what deep Caló for those of us who feed on the sound secrets from the Apollo.

Roena was already saying goodbye and the public demanded he repeat ‘Como te hago entender’. And the maestro did, but not before jamming with his memorable ‘Coro Miyare’.. This was the end of Festival with Roena. As many have described it: a dream come true. And so, while for most the night was just beginning, for us this was the beginning of the end by leaps and bounds.

Thank you maestro!

Y a esa hora imaginaba a los salseros de la mata distribuidos en todo el recinto. Hernán Zelaya y su cámara fotográfica, Isabel Zamora y Rigoberto Villalta, dos incansables melómanos. Y en la fantasía de la noche Elma Murrugarra, la poeta, aparecería para inspirarse tanto en la percusión como en la voz del sonero Rubén Román. ¡Esto es salsa!. Y ni qué decir del espíritu pagano de Guillermo Avendaño trepado de "Mi Desengaño". Nunca lo vi pero seguro que estuvo enchufadísimo y degustando a solas ese bocado que ofrecía el Apollo.

El concierto Roena seguía su curso pero había un tema pendiente. Luego de unos caricias a modo de preludio en su bongó, don Roberto se cuadró frente al micrófono para aclararle las cosas a quienes lo consideraban un artista que "no está de moda". Y eso sí fue como un latigazo de sabor. Su clásico "Estas equivocado" sonó irreverente y justiciero.

A la letra: si tú habías pensado por un minuto / que el sabor de este negrito se había terminao' / Estas equivocao'.

Y el coro: si tú me preguntas qué pasó / estaba preparando mi sabor / ...Qué mensaje tan exacto en ese pedacito de la noche. Qué verdad cantada a pulso y sentimiento. Y qué hondo caló en quiénes nos nutrimos de los secretos sonoros del Apollo.

Roena ya se despedía y el público le exigía que repita ‘Como te hago entender’. Y el maestro lo hizo no sin antes descargar su memorable ‘Coro Miyare’. Así fue el fin de fiesta con Roena. Como muchos lo han descrito: un sueño hecho realidad. Y así, mientras para la mayoría empezaba la noche, para nosotros esta se empezaba a retirar y a pasos agigantados.

¡Gracias maestro!...

Roberto Roena y su Apollo Sound Lima Peru 2007 Festival Salsa Brava

 

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