The Rhythm of Los Van Van in Lima
March 15, 2002
María Angola Convention Center
Lima, Perú

El ritmo de Los Van Van en Lima
15 de marzo de 2002
Centro de Convenciones María Angola
Lima, Perú

Los  Van Van en Lima, Perú, 2002

By/Por: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Corresponsal de SalsaPower.com en Lima, Perú
Victor Bazalar, fotógrafo
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Español

The expectation was enormous. The concert was set for midnight. But I had to be in the foreground and that's why I arrived two hours earlier. The music playing in the background was Paulito FG, Dan Den and Adalberto Álvarez CDs. The public was picking up the rhythm and everything was ready for the encounter with Juan Formell and his boys.

At 12 o'clock, Carlos Alberto Villanueva, a renowned radio announcer, said, "Ladies and gentlemen, Los Van Van in Lima!...". The lights went out and the musicians came on stage. Formell joined them with raised arms and a huge smile. The audience cheered him, he took up his bass, and started the explosion of songo. "Permiso que llegó Van Van, permiso."

Roberto "Guayacán" Hernández was the first of the short list of soneros facing the audience. He came out gracefully, and his charisma was contagious. But the sound system gave us a first alarm.

Formell's needed to address the public at this point. "Good evening, Lima, Los Van Van has finally come back to Peru. We were in this land three years after having founded the orchestra. The faces of many musicians have changed, but the sabor is still the same."

Immediately the music returned. A potpourri of memories evoked the early years of Van Van: "Chirrin Chirrán" and "Aquí se enciende la candela" to give us our share of nostalgia. This last song was a stab in my heart because it's the musical curtain that accompanies me every Sunday on the radio program. Without a doubt, a pleasant surprise that I didn't expect.

The shift to Mayito Rivera was "Normal, natural". The dance floor was an explosion of dance and hip movements. I was not saved from the hysteria. However, the phrasing of Mayito was not heard as it should. The sound system was still having severe problems.

Then came the challenge of their new vocalists: Jenny and Abdel Rapsals (Lele's son). Both had to prove why they had been summoned by Formell. I was surprised with Jenny's good vocal range. Without a doubt, a perfect Cuban who fits in with the frenetic pace of Van Van. On the other hand, Lele also made his stance. He only sang a song, but it was enough to verify that this young man will have a long career with the group.

The minutes passed and, despite difficulties with the audio, Los Van Van continued making the rounds. The aggressiveness of the violins confirmed what we had heard many times in live recordings. Now it was different: we had in front of us live. The young and talented pianist Roberto Carlos deserves special mention. Some had doubts about how Los Van Van would sound without César Pedroso, but bridging the gap, Roberto Carlos also makes an impression.

As we see, Formell and his boys had everything calculated. Unfortunately, what was not up to snuff was the sound system. That is the main reason why we can't say this was an unforgettable concert. About two o'clock in the morning the show was over. We left happy but not ecstatic. I still think that Los Van Van could give much more.

 La expectativa fue enorme. El concierto estuvo pactado para las 12 de la noche. Pero había que estar en la antesala y por eso llegué dos horas antes. De fondo musical desfilaban discos de Paulito FG, Dan Den y Adalberto Álvarez. El público fue cogiendo el ritmo y todo quedaba listo para el encuentro con Juan Formell y sus muchachos.

A las 12 en punto, Carlos Alberto Villanueva, conocido locutor hizo el anuncio. "¡Señoras y señores! ¡Los Van Van en Lima!...". Las luces se apagaron y los músicos se ubicaron. Formell ingresó con los brazos levantados y una enorme sonrisa. El público lo ovacionó, él tomó el bajo y arrancó la explosión del songo. "Permiso que llegó Van Van, permiso."

Roberto "Guayacán" Hernández fue el primero de la terna de soneros en enfrentarse al respetable. Salió airoso, su carisma contagió a todos. Pero el sistema de sonido nos dio una primera alarma.

Luego de este tema eran necesarias unas palabras de Formell. Y así fue: "Buenas noches Lima, Los Van Van venimos después de mucho tiempo a Perú. Nosotros estuvimos en esta tierra a los tres años de fundada la orquesta. Las caras de muchos músicos han cambiado, pero el sabor sigue siendo el mismo."

De inmediato la música volvió a sonar. Un potpurrí de recuerdos evocó los primeros años de Van Van: "Chirrin Chirrán" y "Aquí se enciende la candela" pusieron la cuota de nostalgia. Este último tema fue un dardo al corazón pues se trata de la cortina musical que todos los domingos me acompaña en el programa de la radio. Sin duda, una grata sorpresa que no me esperaba.

El turno para Mayito Rivera fue con "Normal, natural". La pista de baile fue una explosión de baile y movimiento de caderas. Este cronista no se salvó de la histeria colectiva. Sin embargo, el fraseo de Mayito no se escuchó como debía. Las coordinaciones de sonido estuvieron fatales.

A continuación llegó el reto de sus nuevos vocalistas: Jenny y Abdel Rapsals (Lele, hijo). Ambos tuvieron que demostrar porqué habían sido convocados por Formell. Me sorprendió el buen registro de Jenny. Sin duda, una cubana ideal y que encaja exacta en el frenético ritmo de Van Van. Por su lado, Lele también hizo lo suyo. Solo cantó un tema pero fue suficiente para comprobar que este muchacho tiene un buen trecho por recorrer con la agrupación.

Los minutos pasaban y, pese a las dificultades en el audio, Los Van Van siguió haciendo de las suyas. La agresividad de los violines confirmó lo que muchas veces habíamos escuchado en grabaciones en vivo. Ahora era distinto: Lo teníamos frente a nuestros ojos (y oídos). Mención especial merece el joven y talentoso pianista Roberto Carlos. Algunos tenían dudas de cómo sonaría Van Van sin César Pedroso, pero salvando las distancias, Roberto Carlos también le imprime su sabor.

Como vemos, Formell y sus muchachos lo calcularon todo. Lamentablemente, lo que no estuvo a la altura de la agrupación fue el sistema de sonido. Quizás eso ha provocado que el concierto no cobre el título de inolvidable. Cerca de las dos de la madrugada la jornada había terminado. Salimos contentos pero no dichosos. Aún hoy pienso que Los Van Van pudo dar mucho más.

Los Van Van en Perú 2002

 

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