VIII Festival de la Salsa Chimpún Callao
20-21 de agosto del 2004
Por
con un agradecimiento por las fotos a la
Municipalidad del Callao.
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Salsa
maestra en el Perú
Pocas
veces tenemos la oportunidad de vivir intensamente la salsa con tantas
estrellas juntas. Raphy Leavitt y La Selecta, Ray
Barreto y Tito Allen, Richie Ray y
Bobby Cruz, Lucho Cueto y Las Estrellas de Nueva York,
Johnny Rivera, Ray Sepúlveda
y Joe Arroyo, todo un cartel de lujo para dos noches
de música brava que, sin duda, serán recordadas por mucho
tiempo.
Viernes
20 de agosto. La jornada se inició luego de las diez de
la noche con una versión del clásico Coro Miyare
que sonó muy bien en los vientos y percusión de la
New York Salsa All Stars, dirigida por el pianista Lucho
Cueto. En ese momento decenas de personas aún pugnaban
por ingresar al complejo deportivo Yahuar Huaca. Unos más apurados
que otros eluden la reventa de entradas que se ofrece a 13 soles el
ticket. "La cosa es ingresar rápido que el vacilón
estará de candela", dice un salsero veinteañero.
En la
tarima, mientras tanto, los bronces neoyorquinos y la percusión
calientan a los primeros miles de chalacos.
Johnny
Rivera y Ray Sepúlveda son de la partida.
Interpretan por separados sus éxitos en salsa romántica
y se juntan para recordarle al público que "No vale
la pena enamorarse". Las cervezas -a solo cuatro soles- se
dividen en rubias y negras en las zonas laterales del complejo. "Hay
para todos los gustos y a precio justo", afirma un vendedor.
El
sentimiento de La Selecta
El
primer momento estelar llega y sube La Selecta de Raphy
Leavitt a la tarima. Emociones contenidas por más de
treinta años en el corazón de los chalacos se desbordan
con la primera pieza: "Somos el son". Aún
recuerdo los brillosos ojos de un veterano porteño, descendiente
de esclavos africanos, gritando entre la multitud que "¡así
suena una orquesta!" o que "La Selecta es única".
Y es que el mensaje social de la agrupación dirigida por Raphy
Leavitt cala hondo en El Callao, puerto de barrios humildes
y de gente musical, casi por naturaleza.
Pero eso
no es todo. Es curioso comprobar que muchas jovencitas que no superan
los veinte años de edad, conocen a la perfección las letras
de canciones como "Mi Barrio", "Herido",
"La Cuna Blanca" o "El Buen Pastor".
No sería
raro que varias de ellas, luego de haberse partido el pecho
entonando el repertorio de sus ídolos, recién se estén
recuperando de la garganta, Sammy Marrero, el legendario
sonero de la orquesta, es uno de los integrantes más aplaudidos.
Su voz intacta supera todas las expectativas. El jibarito se luce en
los pregones y se mete al público en el bolsillo, especialmente
cuando luego de una soberbia interpretación de "Payaso"
(en la cual aparece caricaturizando al personaje) se pone la camiseta
del Sport Boys, el equipo de fútbol
más popular del puerto peruano. Todo este ambiente de calor y
sentimiento motiva a que el mismo alcalde del Callao, Alex Kouri,
suba a la tarima y prometa ante la multitud que La Selecta volverá
a participar en el siguiente festival. El pueblo le toma la palabra.
Regresa
la New York Salsa y esta vez con nuevos invitados: Ray Barreto
y Tito Allen. Unos minutos para ajustar el sonido y
listo. Lucho Cueto al piano y las primeras notas en
su teclado parecen familiares. El músico se inspira en "Nostalgia
Chalaca", la famosa polka que es casi un himno en el Callao.
La gente aplaude y el ritmo continúa. Jimmy Delgado
y Carlitos Soto, en el timbal y el bongó, respectivamente,
percuten en lo suyo. En ese momento aparece Tito Allen
y bautiza a "Nostalgia Chalaca" en versión
de
salsa. El arreglo es impecable.
Termina
la primera pieza y hay que guardar silencio pues el legendario Ray
Barreto está por subir a la tarima. El conguero, a los
75 años de edad, llegó al Festival del Callao
con su carisma de siempre. Verlo sentado detrás de sus míticos
cueros es más que un privilegio. Pero no hay tiempo que perder
y suena "La Familia". Tito Allen demuestra
una vez más sus virtudes para el canto. El sonero está
como nunca.
El
público pide más y la orquesta toca el recordado "Ay
no". Tito está enchufado en el ambiente
y hace gala de improvisación e impecable dominio de escena. ¿Barreto
se va? No, el público pide que se quede y la orquesta irrumpe
con una ráfaga de sabor. El siguiente tema es "Indestructible".
El público delira. "Una orquesta así no se ve todos
los días", afirma un excitado fanático. Pero todo
ello no se compara cuando Lucho Cueto entra con el
piano y suena "Cocinando". Es una inmejorable oportunidad
para apreciar improvisaciones en el bajo, la percusión y los
vientos. El agresivo trombón de William Álvarez
remece al Yahuar Huaca. Simplemente, un maestro.
En las trompetas destacan Luis Doñé y
Wilson Torres. Jimmy Delgado, por
su lado, descarga en los timbales y corona la noche con un espectacular
toque que pinta su talento de cuerpo entero. Parece que todo va acabando
pero la New York Salsa nos regala un último tema: "Con
llanto de cocodrilo". Tito Allen pide la
participación del público en el coro y el fin de fiesta
se desata. Así
se fue el viernes, con el gusto de haberlo disfrutado como nunca.
Sábado
21 de agosto.
Nuevamente todos los caminos conducen al complejo deportivo Yahuar
Huaca. La New York Salsa sube al
escenario. Esta vez
acompañará al sonero colombiano Joe Arroyo.
Se marca la clave y empieza "Pal' bailador". La orquesta
suena impecable. No necesariamente ocurre lo mismo con el hijo de Cartagena,
quien desgraciadamente dista mucho de su peculiar timbre de voz. Y su
público lo sabe pero igual baila. "En Barranquila me
quedo", "La noche", "Tania"
y "La rebelión" forman parte del repertorio.
Todos estos temas sonaron en Perú con intensidad a mediados de
los ochenta.
La fiesta
continúa y es momento que el Callao -casi como mandato religioso-
reafirme su admiración por Hector Lavoe. "Aléjate"
y "Mi gente" se escuchan en la voz del carismático
cantante Pacho Hurtado. Los barrios de Corongo, San
Judas Tadeo, Puerto Nuevo y La Siberia celebran. Los tributos al 'Flaco
de Oro' nunca fallan en El Callao.
Llegaron
las bestias
Ahora
sí, llegó el momento de escuchar -por primera vez juntos
en el Perú- a Richie Ray y Bobby Cruz. "Agúzate",
cual dinamita rumbera, se convierte en el primer tema que estalla en
el Yahuar Huaca. El público acompaña
incansable en los coros. Amigos que aún incrédulos preguntan
si es verdad que los durísimos están en la tarima.
Y
así, mientras el piano rumbero de Richie deslumbra,
Bobby, por su lado, arremete con una voz que -para
sorpresa de muchos- permanece intacta. El tiempo parece haberse detenido
para estas leyendas vivientes.
La gente
sigue cantando y celebrando a sus ídolos. "Juan en la
Ciudad", "Guaguancó raro", "Los
Fariseos", "Pancho Cristal", "Sonido
bestial" y "Jala-jala" desempolvan recuerdos.
El Yahuar Huaca, como nunca antes, huele al Bronx de
los setenta. La escena no es apta para cardíacos.
La hora
de la despedida va llegando. Richie se coloca delante
de la orquesta y eleva una oración por el pueblo chalaco. Sus
fanáticos -convertidos- lo aceptan todo. "Ahora vengo
yo" es el tema final. Bobby sigue impecable.
Richie Ray invita a Lucho Cueto y
el 'mano a mano' no se hace esperar. Inspiración y talento, clase
y experiencia, son solo algunas de las virtudes que coronaron la espectacular
segunda noche de salsa en el Callao.
Apunte

Corresponsal
Local de SalsaPower, Martin Gómez, con Ray Barreto.
|
En
el aspecto musical el VIII Festival de la Salsa Chimpún
Callao fue muy bueno. Se nota que la comisión organizadora
se esfuerza cada año. Sin embargo, la prensa especializada
no entiende por qué en esta ocasión se presentaron
tantos obstáculos para la cobertura del mismo. Sería
bueno superar ese gran error de este año. |
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Actualizada
el día
07-Mar-2005