Cada día con Matamoros
Por
Octubre
27, 2002
El
mes de octubre lució galas de rompe noches,
porque cuando menos esperabas te bañaba un
chubasco o te hacía transparente al cuerpo
el vestuario un aguacero. Pero, con esa dicha y
esos baños, se desarrolló exitosamente
del 15 al 20 de octubre, el Festival Nacional
del Son "Miguel Matamoros", en Santiago
de Cuba y las actividades por el Día de
la Cultura Cubana.
Sin
embargo, pasada una semana de la clausura del Festival,
camino por las calles de Santiago y una a una, visito
junto a muchos amigos las plazas bailables y siento
vivo el Festival, porque en cada una continua la
vida cultural, fundamentalmente en las noches.
Disfrutar
de Las Mujeres Estrellas y el Septeto
Son de Buena Fe, en el Patio de la Jutía
Conga de la UNEAC, de Francisco Ulloa
y su Piquete Santiaguero en el Salón
de los Grandes de la Casa de la Trova,
de las presentaciones en la sede del Coro Madrigalista,
en el vestíbulo del Hotel Casa Granda,
en la Claqueta Bar del Cine Rialto, y en
las demás áreas. Ese jolgorio nos
hace sentir como los gestores del Festival del
Son más grande del mundo porque es todos
los días durante el año. Así,
un colega alemán, Oliver Leigers,
quien trajo los encantos de Dusseldorf en fotografías,
se sorprendía cada noche cómo en las
plazas mencionadas y en muchas otras el pueblo junto
a los visitantes extranjeros, bailan, conversan,
se toman un Mojito o un trago strike.
No
se quedan atrás los bailadores, y en cada
plaza es como disfrutar de una competencia de casino.
A mi criterio, donde más bailan las parejas
es en el Salón de los Grandes y en
la sede del Coro Madrigalista.
La
magia de los pasos mueve la estructura de madera
de la Casa de la Trova y entonces los bailadores
marcan pasos y vueltas más perfectas.
La excelencia del Trío
Matamoros es fomentada por numerosas
agrupaciones musicales en sus conciertos y por los
estudiosos del tema. Y se clausuró el Festival
del Son en el Teatro Heredia. Una hora
antes del comienzo del concierto no se podía
colocar un alfiler. Todo lleno, se levantó
el telón, y rompió la noche una descarga
de Son 14 con la voz de Adalberto Álvarez.
Fue grande y hecho por grandes. Adalberto Álvarez
presentaba ora a glorias de la música cubana,
ora a los ganadores del concurso de baile de casino.
En
el concierto se rindió homenaje a agrupaciones
musicales que cumplen año cerrado de ininterrumpida
vida artística, como: Estudiantina Invasora
(75 años), la Orquesta Chepín Chovén
(70 años), las Hermanas Ferrín,
la Charanga Palmera y la Orquesta Típica
Juventud (40 años), Organo de París
(35 años), Septeto Santiaguero y
Tierra Caliente (20 años), Orquesta
Sur Caribe (15 años), Orquesta Son
Caliente y Ecos del Tivolí (10
años), y Septeto Son de Buena Fe (5
años).
El
concierto clausura fue la continuación de
los conciertos diarios en la plaza de Carretera
del Morro y Calle 3.
Antes, en la noche del 17 de octubre, ocho grandes
de la cultura musical cubana recibieron la Placa
José María Heredia. Con flores
y felicitaciones y muchas luces fueron homenajeados:
Danilo Orozco, musicólogo, Daniel
Guzmán, Director de Orquesta, José
Julián Padilla, Director de Programas
de Radio, Investigador y nieto de Pépe
Sánchez (considerado el creador del BOLERO,
con su bolero TRISTEZA), Felix Varela Miranda,
músico y desde el son más Original
con la Familia Varela-Miranda, Pedro Gómez,
cantante y laureado compositor, Esperancita Ibis,
la voz divina de las descargas de bolero, Daisy
Rubiera, investigadora del Centro Cultural Africano,
y el Eduardo "Tiburón" Morales,
el famoso cantante de la Orquesta Son 14.
La Placa Heredia es la distinción
más alta que otorga Santiago de Cuba a personalidades
e instituciones cubanas o extranjeras que se destacan
por su contribución a la cultura cubana.
Desde cada butaca se removía un espíritu
contagioso y popular. Salían a la escena
personalidades de la salsa cubana como Manolito
Simonét, Dan Den, Pancho Amat, Pupi y los
que Son Son, y otros. Cada uno demostró
su maestría en el instrumento preferido bajo
la dirección de Adalberto. Hervía
la atmósfera del Teatro, y se caldeaba la
energía de quienes sienten desde dentro el
Son.
Las
seis parejas ganadoras del Concurso de Casino
levantaron de las butacas a los 2500 espectadores,
y se multiplicaron por numerosas parejas que desde
sus asientos simulaban lo mejor del casino cubano.
Los
locutores Leticia Rodríguez y Mulet
hicieron de cada salida un reconocimiento popular
a lo mejor del Son cubano.
Una noche para recordar, pero que a la sazón
Usted disfrutará cada vez que se venga a
nuestro Santiago cada noche.