17
de febrero del 2006
La última descarga de Barretto
por
Corresponsal Local de SalsaPower en Lima, Perú
Su corazón no pudo más, se detuvo en seco. Y de inmediato
me he puesto a pensar en aquella descarga histórica de la Fania
All Stars en el Cheetah de Nueva York (agosto 1971). Barretto
ahí, casi en trance, como buscando la ancestral conexión
africana, esa que lo mantuvo atrapado buena parte de la década
del setenta.
Pero
hay mucho más. Barretto, con su sencillez y
talento de gigante, se metió en el bolsillo a cuanto público
tuvo enfrente. Lima tuvo la oportunidad de recibirlo hasta en tres oportunidades.
La primera (a inicios de los 90) para un concierto de Latin jazz; la
segunda (en 1995) para dos presentaciones con Las Leyendas Latinas comandadas
por Larry Harlow; y la tercera (2004) junto a Tito
Allen y Lucho Cueto para el Festival del Callao.
Aquella
última jornada en el Callao, Barretto estuvo
tremendo. Uno de los clásicos que sonaron esa noche fue "Cocinando",
una verdadera sinfonía de la obra barretiana. Al Yahuar Huasca
le debe haber costado reponerse luego de ese maretazo sonoro. Los chalacos
vibraron y hubo motivo.
Sigo
repasando y pienso en Adalberto Santiago, el vocalista
que más me impactó en toda la trayectoria de Barretto.
Mis adolescentes oídos y las amanecidas en la calle del 11 y
medio en un recodo de Lima Norte siempre tuvieron como invitado estelar
los temas de Barretto. Sonaban "Quítate
la máscara" y "Oye la noticia" (Barretto
Power, 1972) o "La flor de los lindos
campos", "Arrepiéntete" y "Seguiré
sin soñar" (El Mensaje, 1972) y el delirio del grupo
era brutal. ¡Tanta música en esa dupla que marcó
época!
Era salsa
fuerte, agresiva, que calentaba y ponía en jaque al mortal más
indiferente. Y cómo olvidar "Guararé",
en las voces de Rubén Blades y Tito
Gómez o "Indestructible" con ese
tren llamado Tito Allen. ¡Qué estilo!
¡Qué fuerza gigante! Tampoco olvidamos a Ray Saba
y esa producción "Todo se va poder"
(1984).
Así
eran los soneros de Barretto. Quizá cada uno
con un sello distinto al cantar pero con una base rítmica que
rompía esquemas. Esa era la genialidad de Barretto.
Y basta
por hoy. La noche ha caído y estas primeras horas sin Barretto
entre nosotros golpea fuerte. En Lima -hoy mismo- se prepara una velada
larga, como aquellas de mi adolescencia. Esta vez será junto
a la orquesta Sonido Latino, de Hugo Abele,
y con la artillería de temas que el rey de las congas se llevó
a la gloria.
Buen viaje,
Maestro.
Cortesía
de fotos: Municipalidad del Callao
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