50
años, más, no es nada...?
Por:
Era por el año 1953, todo lleno de historia, y mi padre, un reconocido
Maestro Sastre llamado Mariano nos invitó a mí
y a mi hermano Desiderio a visitar el Puerto de Boniato.
En
aquel entonces era el paraje más alto y agreste y cercano, como
lo es hoy, desde donde tomando un trago de ron o comiendo un pedazo
de cerdo asado, a los acordes de la música tradicional, el son
o lo que estuviese de moda, las personas se reúnen en las tardes
después del mediodía a disfrutar la vista perfecta de
la Ciudad más caribeña de Cuba - Santiago de Cuba.
50
años después es el mejor lugar para comer el lechón
asado.
Roberto
Prades: “... Hoy, 50 años después,
con los sobrinos y nietos he disfrutado la experiencia inolvidable de
las alturas, bajo una lluvia torrencial, bajo un sol sofocante y en
el espíritu de una humanidad solidaria cubana.
Recuerdo:
“... en aquella época no había grupos de música
tradicional. Eran piquetes de descarga campesina. Hoy te tocan cualquier
cosa desde la trova hasta la salsa, cómo pasan los tiempos!...
Me siento feliz de la salsa casino - de la música tradicional
orígenes de los muchachos de este día, pertenecientes
al Sexteto.
...
en aquel entonces existia la cárcel de Boniato, subimos en ómnibus.
El caserón era de guano... .
Qué
beberá la Luna... Que sale todas las noches ... ?
Roberto,
constructor y buen padre, pero muy familiar ha regresado después
de 50 años al Puerto de Boniato. Junto a él,
su esposa Gloria, su nieta Yeline y la sobrina Bárbara Julia,
no imaginaron la naturaleza y la belleza de la ciudad, desde donde se
disfruta más cubana.
Allí
desde jueves a domingo, anima el Sexteto de San Vicente.
Miguel Salazar en el tres, Víctor Serra
en la tumba, Davis Yirat en la guitarra, Alfredo
Orga en las Maracas, Rubén Ortega en
el tres, y Juan Magaña en el contrabajo, lo
devuelven a usted al instante mágico que sueñan todos
al llegar a Cuba: encontrar grupos musicales autóctonos, originales,
de verdad, con su tumbao, con su aire, con su verdad... Allí
lo encuentra usted desde que conoce de esta historia.
Mientras el grupo de visitantes almorzaba y disfrutaba de la música
contagiosa y original, un perrito de manchas blancas y marrón,
no se movió y hacía el interés de los presentes.
Hasta ese perrito llegó la energía salsera de nuestra
música y la humanidad de los presentes, porque cada uno le obsequió
un pedazo de carne y un poco de arroz congrí con frijoles negros.
El
Sexteto San Vicente, venido desde el Poblado de Dos Caminos,
en el Municipio San Luis, nos deleita con un espectro de música
desde el Chan Chan y Beso Discreto, de Francisco
Repilado (Compay Segundo), Colombia, de Polo
Montañés, hasta Un Homenaje a Miguelito Cuní.
Recuerda
Roberto: Hace 50 años venimos con saco frac y pantalones
Bombacho y pulóver crema de hilos carmelita, hoy descubrimos
el corazón a los colores del tiempo y con los acordes de esa
música hacemos del presente el recuerdo virtuoso del pasado y
la huella perene para el futuro. Visítalo.
Agosto 17 del 2003.
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