En
1981 la periodista Mayra Martínez publica
en la revista de La Habana Revolución y Cultura que "...varias
versiones sustentan acerca de quién rubricó el crédito
de la palabra salsa". El musicólogo Pierre
Goldman ha conjeturado que, hasta 1966, el producto no
ostentó ese nombre que se debe al locutor Fidias
Danilo, quien tenía un programa diario dedicado
a la difusión de los géneros afroantillanos, bajo
el título de Hora de la salsa, en una emisora
de Caracas.
Ahora, al cabo de 40 años de aquel hecho acaecido en Caracas,
es el momento de reflexionar. En septiembre de 1977, me encontré
con un magazine llamado Resumen, donde se ocupaban del
tema de la salsa latina, por considerar el fenómeno un
boom de hondas perpectivas.
La reseña se llama: ¿De dónde viene el
nombre de la salsa? Y comienza diciendo: "La música
llamada "salsa" es un producto directo de las orquestas
latino-neoyorkinas de finales del cuarenta y de las décadas
de 1950 y 1960." El redactor considera que la música
"salsa" es anterior a su nombre y éste en sí
describe un estilo que agrupa muchos géneros de música
cubana.
Es sabido que el excéntrico disc-jockey Phidias
Danilo Escalona mantuvo un programa que él había
dado en llamar un tanto exóticamente: La hora del sabor,
la salsa y el bembé, programa inspirado en otro suyo
anterior llamado Más pachanga.
En 1984 llegó a mis manos un reportaje dedicado a Phidias
Danilo Escalona, por la revista Espectáculos,
del Diario de Caracas. En el documento se divulga que Phidias
Danilo "no se cree el inventor del término
salsa, aunque es cierto que sí difundió la palabra
dándole el carácter de síntesis de los ritmos
caribeños."
Phidias Danilo nació en La Pastora el
5 de octubre de 1933 (casualmente el 5 de octubre de 1963 marca
el inicio del pop, debido a la grabación de la canción
Love Me Do). No tengo la seguridad si el locutor de la salsa continúa
vivo, a estas alturas tendría 73 años.
Comenzó llevándole café y empanadas a los
grandes locutores; finalmente el "Negrito de La Pastora",
se introduce en la radio como locutor en 1955. Lo preparan para
narrar el béisbol. En 1954 pasa a ser asistente de discoteca.
"Tuve que aprender de memoria más de cinco mil títulos
de discos de música popular. Eran los tiempos de Fajardo
y sus Estrellas, Aragón, Sensación, el
cha cha chá, el mambo de Pérez Prado."
Phidias Danilo se va introduciendo en la discoteca
musical, el Hit Parade. Después entra en Radio Rumbos,
hace los programas Festival de las grandes favoritas y Estereorumbos.
Danilo
viaja a República Dominicana, regresa en 1962, entra en
la Radiodifusora Venezuela, pensaba en la creación de un
programa con el corte caribeño. En una comida con asaditos
alguien dijo: "Pásame la salsa". "Quedamos
como electrocutados" –recuerda Phidias
– "y gritamos al unísono: Ese es el nombre.
Lo demás fue redondear la idea: La hora de la salsa,
el sabor y el bembé."
El programa salsero comenzó al mediodía, en pleno
almuerzo, como el programa habanero de Federico Wilkins
–y después de Lázaro Sarmiento:
Disco Fiesta 98, de Radio Ciudad de La Habana.
Phidias preparó en Caracas su artillería de música
tropical, la mayor cantidad de Cuba ¿Dónde si no?
Rompió los esquemas de la época y vio así
su sueño realizado. Al poco tiempo, el término salsa
como palabra resumen de varios ritmos antillanos, estaba en boca
de toda la cuenca del Caribe y tal fue la fuerza que pasó
a denominar a todos esos géneros en conjunto y es ahí
donde comenzó la discusión que todavía se
mantiene sobre el término salsa, tan abarcador, echando
de lado a los géneros por separado.
En Cuba hay muchos ritmos musicales, históricamente en
el exterior, especialmente en EE.UU. se acostumbró llamarle
rumba a muchas músicas, después sucedió un
poco con el mambo, más adelante con la pachanga y el saqueo
nunca ha parado.
No es que nos sintamos "cubacentristas". Sencillamente
Cuba se encuentra en el corazón, en el centro del trópico
musical, millones de negros arribaron a las Américas, la
mayoría residieron en Cuba, utilizados en las plantaciones
de caña. Y todos sabemos que el mundo negro africano es
la potencia máxima de ritmos del planeta; todo eso se depositó,
se enraizó en Cuba –esta palabra (enraizó)
es muy importante- En Cuba, a todo esto, hay que añadir
que en este país se encontraron hombres y culturas de casi
todo el mundo. La Habana era el puerto de donde hacían
escala y se reparaban los buques de la armada española
que llevaban todas las riquezas saqueadas en América que
alimentaron a Europa en su riqueza, de la cual viven todavía.
Y para rematar, Cuba es uno de los países más alegres
y divertidos del planeta.
El
sabio cubano Fernando Ortiz escribe que "no
se podrá achacar a petulancia patriótica si un escritor
cubano dice que la popular música bailable de Cuba ha tenido
desde hace siglos una gran resonancia, así en el Nuevo
Mundo como en el Viejo, pues tal hecho es innegable. Cuba tiene
una musicalidad nacional genuina y de cosmopólitas valores...Los
cubanos hemos exportados con nuestra música más
ensoñaciones y deleites que con el tabaco, más dulzuras
y energías que con el azúcar. La música afrocubana
es fuego, sabrosura y humo; es almíbar, sandunga y alivio;
como un ron sonoro que se bebe por los oídos, que en el
trato iguala y junta a las gentes y en los sentidos dinamiza la
vida".
Para continuar con Phidias Danilo Escalona y
el programa radial La hora de la salsa, el espacio se
mantuvo tres años. De ahí salió para irse
a la emisora La Voz de la Patria, donde su programa
se llamó La verdadera hora de la salsa. Después
comenzaría una andariega vida de emisora en emisora, animó
en el Madison Square Garden de NY, recibió un homenaje
en la discoteca Studio Calle 54 de NY.
Después se extrapoló el nombre salsa, fue a parar
a New York, con claras raíces cubanas. En esos días
ya la compañía de la Fania, de Masucci-Pacheco,
venía integrando músicos latinos. En 1977 se produce
la película Salsa y se acuña –se registra-
el término por la Fania.
La historia del término salsa lo explicó claramente
en un artículo publicado en el periódico Granma
Internacional del 14 de junio del 2006 (en la web: granma.cu).
No es que Cuba haya inventado el término salsa, sino es
que la música y las composiciones de Cuba, desde lejanos
tiempos llevan el sello de la salsa.
Recordemos: Échale salsita (Ignacio Piñeiro/1929),
Más salsa que pescao ) Israel López
–Cachao-/1954) Y aquella expresión que hacía
Benny Moré, para animar a sus músicos:
¡Salsa!, ¡salsa!, y los cierres que rubricaba
con estas palabras: Se acabó la salsa!
En noviembre de 1989, la orquesta NG La Banda,
de José Luis Cortés, comenzó
en Cuba, el Boom de la salsa cubana – mezclada a la Timba,
vale decir a la rumba-, de alta potencia afro. Fue una respuesta
a la salsa latina, blanca, hembra, suave. El Gurú de la
salsa, Tito Puente, aseguró que, "Si
los cubanos, con su música, desembarcan nuevamente en EE.UU.,
tendremos que volver a la escuelita".
El jefe del emporio de la salsa, Jerry Masucci,
en pleno Boom de la salsa cubana expresó en La Habana en
1995 al periodista Omar Vázquez del periódico
Granma: "Por lo que he podido ver en esta visita y lo variopinto
de nuestro panorama musical actual, considero que está
cambiando muy rápidamente. La salsa ha renacido. Hay mucho
talento y pienso en una explosión de la música cubana.
Sabía que aquí hay músicos de gran valor,
quería ver que está pasando, escuchar a los nuevos
cantantes, arreglistas e instrumentistas. Hacía siete años
que no venía y el mejor lugar para la salsa es éste".
Este propio Masucci contrató compositores,
orquestas como Dan Den y la banda de Issac
Delgado. El Boom cubano propició reunir al Team
Cuba, impuso el Record Guinness de El son más
largo del mundo. La salsa cubana invadió al mundo,
ahora, en el siglo XXI, Juan Formell con
Los Van Van, andan por el quinto continente: Australia
y llegarán hasta la Muralla China, para hacer bailar a
los chinitos. La salsa no muere, el empresario salsero, Ralph
Mercado lo ha dicho, "Escucharemos la salsa hasta
en la luna". |