La
Engañadora Vive en La Habana!
(La sandunguera de Cuba)
Por:
En el
barrio de Pueblo Nuevo –ya no tan nuevo-, en La Habana, vive Águeda
Álvarez (Lalín Lafayette), la
mujer que, junto a los bailadores de Prado y Neptuno, inventó
los pasos del ritmo cha cha chá: Un, dos, tres; cha cha chá;
y sirvió de modelo como La Engañadora,
primer hit de Enrique Jorrín con la orquesta
América.
Junto
a mi fotógrafo, Pepe Cárdenas, llegué
a la calle Belascoaín No. 1022, entre Clavel y Santo Tomás,
frente al Conservatorio Municipal de Música (Actual Amadeo Roldán).
En un apartamento de los altos, viven tres de las grandes bailarinas
de la época de oro de la vida nocturna habanera: Meche,
Lalín y Esther (Lafayette). Las dos primeras pertenecieron
a Las Mulatas de Fuego, del coreógrafo Rodney
y la última –la Reina Karula- fue la famosa
bailarina del ritmo Columbia, con puñales, única
sobreviviente del espectáculo que viajó en junio de 1945
con Benny Moré y el conjunto Matamoros
a México.
Lalín
Lafayette, era llamada "La Sandunguera de Cuba"
no quiere revelar su edad, la defensa es permitida, ahora se cumple
medio siglo y tres años del surgimiento oficial del ritmo cha
cha chá, en la sala Amores de Verano, en la calle Prado y Neptuno
–que está renaciendo nuevamente-.
"Resulta
que yo bailaba de pareja con distintas compañías de baile
–cuenta Lalín Lafayette- en muchos de los espectáculos
de teatro y cabaret habaneros. Comencé en el Teatro Nacional
(hoy Gran teatro de La Habana) con el grupo de baile de swing Loquimambia,
donde cantaba José Antonio Méndez. Ahí
bailaba con figuras como: Litico, Dandy Crawford,
Francisco Fellove (Mango Mangué), Humberto Cané
–que no es el músico-, y muchos más, era una compañía
grande. Después fui integrante de la Compañía
de Julia Rive, ella era la tía de Ignacio el
de Los Zafiros, todos fueron a Europa. Ignacio era
su sobrino y también bailarín. Trabajé con la Compañía
de Alberto Alonso, compartí escenarios con Omara
Portuondo, cuando ella bailaba y cantaba algo. Entonces hacía
pareja con el negrito Polis (bailarín excéntrico
que aún vive en Alemania). El director de la Orquesta
América, Ninón Mondejar, que
estaba en la viva, nos vio bailar, se dio cuenta que éramos los
líderes del baile y nos contrató para que mostráramos
y enseñáramos al público bailador los pasos del
cha cha chá. A mí me utilizaron para escenificar a La
Engañadora, una mujer que se ponía rellenos
en los ajustadores y las nalgas. Una moda muy usual en la época.
Yo me ponía las almohaditas y cuando comenzaba el cha cha chá,
el bailarín Poli, me quitaba las almohaditas y a bailar cha cha
chá. La experiencia resultó una sensación, porque
era la moda, la fiebre del momento en Cuba y en el mundo. En aquellos
días no se hablaba más que de cha cha chá."
Después
del gran éxito de La Engañadora,
Lalín se integra a la segunda etapa de Las
Mulatas de Fuego, en temporadas triunfales en el teatro América
y Martí.
"Las
Mulatas de fuego –recuerda Lalín- fueron otro acontecimiento
nacional e internacional. Al inicio las nombraban: Mulatas de
Bronce y Mulatas del Caribe. La componían
6 bailarinas y tres cantantes. Hicimos películas, presentaciones
en teatros muy famosos de América Latina. Las coreografías
de Rodney del cabaret Tropicana eran un fenómeno y las mujeres
que integraban el grupo era espectacular. Acuérdate que ha pasado
medio siglo de aquellas primeras Mulatas de Fuego.
Aquellos tiempos no eran tan liberales como hoy, todavía se vivía
mucho puritanismo, muchas censuras heredadas del monaquismo español
que era muy férreo".
Hay una
etapa memorable de Lalín con Benny Moré
en el Cubana Club de la zona del Caballo Blanco, donde
primero debutó Benny, después de su llegada de México
en 1951.
"Benny
comenzó su etapa de la década de 1950 en ese cabaret de
los arrabales de la capital, una zona muy popular, los que visitaban
los grandes cabaret como Sans Soucí, al final
se llegaban hasta Cubana Club que siempre estaba lleno
completo, era un salón largo, como si fuera un barco, al final
tenía un patio con taburetes. Trabajábamos solamente tres
artistas: Benny Moré, Juana Bacallao
y yo. Benny cantaba con un conjuntico y después doblada sus grabaciones
en disco, a través de la victrola. Un día Benny no llegaba
y el gerente Nené fue a buscarlo, estaba tirado en una cama,
con un payama a rayas. Benny no estaba para el figurao y le dijo a Nené,
"si quieres voy a presentarme así mismo con este payama".
–Así mismo- le contestó Nené, y se lo llevó
en su carro para el club. Alipio García, dueño
del Ali Bar, iba a contratar al Benny, que no abandonó
el Club, hasta que se volvió loco el dueño, llamado el
Nene".
Después
de la experiencia de Las Mulatas de Fuego, Lalín,
junto a la cantante Vilma Valle, pasó a integrar
la compañía del boxeador Kid Gavilán. Gavilán
quería bailar y lo apoyaron buenos coreógrafos: Rodney
y Alberto Alonso. La Compañía fue de gira al Chateau Madrid
de New York, pero Lalín dijo: "Yo me quedo", y no fue
a la gira.
De Cuba
para Italia, marchó Lalín en 1954, con
la Compañía Carnaval de Cuba, dirigidos
musicalmente por José Urfé, el de Fefita
y El Bombín de Barreto. "Nos acompañaba
también Pepín Vaillant, que devino un gran excéntrico
musical en París. En Italia me quedé como artista solista,
cantaba y bailaba de todo. Desde México me envió la Orquesta
América una invitación para mostrar en el DF
el baile sin igual del cha cha chá, pero mi empresario europeo
no me lo permitió."
"Viajé
por toda Europa y el Oriente, enfrenté tres guerras. Era increíble
como gustaba la música y el baile cubano, eso es un éxito
seguro. Recuerdo que en una ocasión fuimos tres mulatonas espectaculares
a un cine, vestíamos pantalones y le cayeron a piedra al cine
y le desbarataron sus cristales, tuvo que venir la policía; ellos
no admitían pantalones en las mujeres, pero tu sabes que nosotros
éramos atómicas".
En 1976
Lalín regresó a su Habana, se retiró
del gran mundo del espectáculo y ahora cuenta sus memorias. Lalín,
la primera Sandunguera, la bailarina de la Engañadora.
A
Prado y Neptuno
Iba una chiquita
Que todos los hombres
La tenían que mirar.
Estaba gordita
Muy bien formadita
Y en resumen colosal.
Pero
todo en esta vida,
Se sabe, sin siquiera averiguar,
Se ha sabido que en sus formas,
Rellenos tan sólo hay.
Que
bobas son las mujeres
que nos quieren engañar.
Me dijiste.
Ya nadie las mira,
Ya nadie suspira,
Ya sus almohaditas,
Nadie las quiere apreciar.
(Enrique
Jorrín / Grabada el 9 de marzo de 1953, no. 1536 Panart,
disco de pasta de 78 rpm. –unido a la pieza Silver Stars.
Rafael
Lam es periodista y cronista
musical de la música en Cuba, guionista y director de programas
de radio y TV. Ha escrito varios libros de música: La Habana
Nocturna, Los Reyes de la Música Cubana, El Boom de la Salsa.
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31-Dec-2007