Su Música está llena de alma, de pasión
Abarca toda la gama de las emociones
Humanas y se dirige directamente al corazón
Ampliamente reconocido como el principal compositor cubano, y
uno de los más grandes del siglo XX, Ernesto Lecuona
propició que su contribución a la cultura latinoamericana
ejerciera una influencia profunda y duradera.
La espesa fronda de su Guanabacoa natal le saturó con ceibas
y algarrobos silvestres, tambores batá, rumbas de cajón,
conservatorios liceos y centros culturales, generaron una atmósfera
que dejó hondas huellas en su irrepetible pianística,
la cual constituye tanto un disfrute estético como una
escuela.
La
divulgación de sus obras proporciona al público
contemporáneo la oportunidad de explorar plenamente las
múltiples facetas del notable arte del compositor.
El
29 de noviembre de 1963, en Islas Canarias, falleció Ernesto
Lecuona, quien fuera un fecundo y talentoso músico
y compositor cubano, había nacido en 1896. Desde muy niño
inició sus estudios musicales. Varios años después
obtuvo grandes éxitos tanto en sus presentaciones en Cuba
como en diferentes partes del mundo.
La labor como compositor de Ernesto Lecuona se
refleja en cientos de obras, entre las que se encuentran títulos
que alcanzaron una gran popularidad tanto en Cuba como en el extranjero.
Entre sus más famosas creaciones se encuentran Siboney,
María la O, Damisela Encantadora, Rosa la China, Danza
Lucumí y La Malagueña.
De Lecuona, según lo expuesto por uno
de sus biógrafos, se ha dicho que fue el pianista auto-intérprete
más grande que ha tenido Cuba. Hijo
de un periodista español que se radicó en Cuba,
comenzó a estudiar piano bajo la tutela de su hermana Ernestina.
Fue un niño prodigio. Dio su primer recital a los cinco
años, y a los trece realizó su primera composición,
la marcha two step titulada Cuba y América para
banda de concierto.
Estudió
en el Conservatorio Peyrellade con Antonio Saavedra
y el famoso Joaquín Nin. Lecuona se graduó
en el Conservatorio Nacional de la Habana con una medalla de oro
en interpretación cuando tenía 16 años. Fuera
de Cuba comenzó su carrera en el Aeolian Hall (Nueva York)
y continuó sus estudios en Francia con Maurice
Ravel. Él fue quien introdujo la primera orquesta
latina en los Estados Unidos.
Junto
a Gonzalo Roig y Rodrigo Prats,
forma la trilogía más importante de compositores
del teatro lírico cubano y en especial de la zarzuela.
El aporte más importante de Lecuona al género teatral
es la fórmula definitiva de la romanza cubana. Entre sus
obras destacan las zarzuelas Canto Siboney, Damisela Encantadora,
Diablos y Fantasías, El Amor del Guarachero, El Batey (1929),
El Cafetal, El Calesero, El Maizal, La Flor del Sitio, Tierra
de Venus (1927), María la O (1930) y Rosa la China (1932);
las canciones Canto Carabalí, La Comparsa y Malagueña
(1933), perteneciente a su suite Andalucía; sus obras
para danza, Danza de los Ñáñígos
y Danza Lucumí; la ópera El Sombrero de Yarey, la
Rapsodia Negra para piano y orquesta, así como su Suite
Española.
Con
sus zarzuelas más importantes, Ernesto Lecuona
dio forma clásicamente definida a la zarzuela cubana
en cuanto a género y estilo se refiere. Algunas de las
zarzuelas aquí mencionadas son las únicas producciones
latinoamericanas que se han integrado en los repertorios en España.
En 1942 su composición Siempre en mi Corazón
fue nominada para el Oscar como la mejor canción; perdiendo
sólo contra White Christmas.
En
1960, Lecuona se traslada a Tampa. Tres años más
tarde muere en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, durante
unas vacaciones para conocer la tierra natal de sus padres. Sus
restos descansan en el cementerio de Gate of Heaven, en Hawthorne,
Nueva York.
Famoso
por la belleza melódica de sus célebres obras y
su papel pionero en llevar a las salas de concierto los ritmos
de origen africano del barrio, el legado de Lecuona
es asombroso por su profundidad y diversidad.
Según
algunos estudiosos de su música. Lecuona
realizó más de mil composiciones, que incluyen l76
obras para piano, 37 para orquesta, una ópera y once zarzuelas.
Ernesto
Lecuona aparece como personaje dentro de la novela La isla de
Los amores infinitos (Grijalbo, 2006.)
Sus
once guiones musicales, compuestos en los años treinta
y cuarenta para estudios como Warner Brothers y MGM, incluyen
el tema para la película Siempre en mi Corazón,
que fue nominada para un premio por la Academia en 1942 y el éxito
de 1942 Carnaval en Costa Rica, película
en la que interpretó a un director de orquesta, actuando
con estrellas como César Romero y Celeste
Holm. Lecuona también fundó el conjunto
de rumba que llevaba su nombre, el popularísimo Lecuona
Cuban Boys conocido ampliamente desde La Habana y Río
de Janeiro hasta El Cairo y Mónaco, y contribuyó
a sentar las bases para la popularidad de la salsa y el jazz latino.
La
prolífica e influyente como prodigiosa, la singular contribución
del maestro cubano continua asombrando a una creciente legión
de admiradores.
Del
extraordinario compositor y pianista cubano expresó el
pianista dominicano Michel Camilo que “era
capaz de transformar los ritmos afrocubanos y vestirlos de frac”
- tal era su genio.
Películas
con música de Lecuona
Under
Cuban Skies, MGM (1931)
Free Soul, MGM (1931)
Susana Lenox, MGM (1931)
Pearl Harbor, MGM
La Cruz y La Espada, MGM
Always in My Heart, Warner Bros. (1942)
One More Tomorrow, Warner Bros. (1946)
Carnival in Costa Rica, 20th Century Fox (1947)
Maria La O (Película Mexicana)
Adiós, Buenos Aires (Película Argentina)
La Última Melodía (Película Cubana)
2046 (2004) (Película China)
La Isla (2005)
Fresa y chocolate (pelicula cubana) (1993) |