Pacho
Alonso:
Virtuoso de la Música y la Cubanía.
Por:
No puedo
olvidar la última vez que vi a Pacho Alonso
en Santiago de Cuba, fue por los años 80, una mañana
de verano de esas que nacen relucientes con el cielo despejado …bajaba
él los escalones de la Plaza de Marte, para caminar hacía
la calle Garzón …sonriente y elegante, con ese carisma
que siempre lo acompañaba, repartía sonrisas, abrazos,
apretones de mano y saludaba a los admiradores que se agolpaban a
su alrededor. ¡Qué personalidad! ¡Qué sencillo
y a la vez cuánta gallardía irradiaba este legendario
intérprete de la música popular cubana! El era tremendo
artista, era todo corazón, todo música, todo Caribe.
Un santiaguero genuino.
Virtuoso
y criollísimo Pacho Alonso pertenece a esa
estirpe de emblemáticas figuras de la música cubana
de la talla de Benny Moré, Barbarito Diez, Bola de
Nieve o Fernando Alvarez, por sólo
nombrar a cuatro de las tantas estrellas que rutilan en nuestro firmamento
musical.
El 22
de agosto de 1928 nació en Santiago de Cuba, fue el noveno
de los hijos de una familia numerosa y humilde: del cubano Longino
Alonso y de la puertorriqueña Luisa Fajardo
a quien le pondrían de nombre Pascasio,
que luego se convertiría en uno de los más populares
y prestigiosos músicos cubanos: Pacho Alonso.
Creador
incansable de ritmos, buscador de sonoridades en lo más profundo
de nuestras raíces, forjador de un estilo, cultivador de variedad
de géneros, singular bolerista, guarachero y sonero, dueño
y señor del escenario, Pacho Alonso fue además
maestro y deportista, pero fue sobre todo un gran pilar interpretativo
de todas las modalidades de nuestro folclor.
Desde
los siete años ya hacía presentaciones en una compañía
infantil que actuaba en el antiguo teatro Coliseo de Santiago de Cuba.
El y
sus hermanos se desarrollaron en un hogar musical, donde su madre
tocaba el piano y cantaba muy bien. Su padre era fotógrafo
artístico y todos los hermanos puede decirse que eran músicos
por afición.
Su hermano
Luis cantaba en un programa de la emisora CMKC y Pacho lo sustituyó
cuando éste ganó una beca y se fue para La Habana. Es
así cómo se produce el debut artístico de Pacho
Alonso en 1945, en Santiago de Cuba.
Luego
actuó en la Cadena Oriental de Radio CMKW y lo acompaña
en sus interpretaciones la orquesta de Pancho Portuondo.
Fue en
1946 que conoció a José Antonio Méndez,
quien lo presentó en la capital del país en el programa
"Show de Shows" de la conocida Emisora habanera Mil Diez,
pero regresó a Santiago para proseguir sus estudios de magisterio
los cuales concluyó en la Escuela Normal de esta ciudad. Esos
estudios los alternaría con el canto, el trabajo y el deporte,
ya que fue un destacado jugador de béisbol, de baloncesto y
de voleibol.
Exitosas
fueron sus actuaciones en la orquesta Chepín-Chovén.
En 1951,
cuando Mariano Mercerón regresó de
México, formó la orquesta Jazz band, con tres cantantes
de primera línea: Pacho Alonso y Fernando Alvarez,
y enseguida Mercerón buscaría en La Habana a Benny
Moré, así en Santiago le decían "los
tres mosqueteros". Ellos hicieron una gran amistad y la orquesta
logró enorme esplendor con Pacho el cancionero, Fernando el
bolerista y Benny la estrella.
En 1952
integra su propio grupo Pacho Alonso y sus Modernistas.
Y es entonces cuando a pesar del riesgo que enfrentaría, por
la gran cantidad de orquestas establecidas en la capital, que Pacho
decide radicarse en La Habana y cambiar el nombre de su agrupación
como Pacho Alonso y sus Bocucos.
Triunfó
ante todos los obstáculos musicales e hizo innumerables grabaciones
de forma particular.
El año
1955 fue un año para él inolvidable, pues nació
su primer hijo Pachito, que es hoy una figura estelar en la música
popular cubana con éxitos nacionales e internacionales.
También
en ese año graba su primer disco, con la RCA Víctor
como intérprete del Cha-Cha-Cha de la Reina, exitoso
número del compositor Enrique Bonné
con el acompañamiento de la orquesta de Mariano Mercerón.
En 1957
cantó en los carnavales capitalinos y actuó en la televisión,
para el canal CMQ en el "Show del Mediodía".
A finales
del 1958 logró estar en la cima de la popularidad con los números
Enfermo del Alma y Dame un chance de Electo
Rosell Chepín.
En 1959
fue contratado por la RCA Víctor, firma con la cual graba números
como Yo no quiero piedra en mi camino, de Enrique
Bonné, y un disco de gran impacto popular, con los
boleros, Imágenes de Frank Domínguez
y Tú no sospechas de Martha Valdés.
También
grabó para la RCA Víctor, el bolero Niebla del riachuelo
y La Pachanga.
Por la
gran acogida y popularidad que logró fue designado El
cancionero de 1959 por el periódico Combate.
Actuó
en las emisoras Radio Progreso CMQ - Televisión y en el Canal
4 de la televisión cubana.
Fue en
1960 que recibe de la RCA Víctor el Disco de Oro, en Medellín,
Colombia por su descollante popularidad con La Pachanga.
Su primer
disco de larga duración salió a principios de 1961,
Una noche en el Scheherezada con Pacho Alonso
que incluye: Imágenes, Enferma del alma, Tú no sospechas,
Calor de nido, Dame un chance, Tú sabes mucho, Dímelo
con besos, Se tambalea, Lo mismo da, Son cosas que pasan y
No pienses así.
Todo
ello propició a Pacho mostrarse como uno de los más
grandes cultivadores del bolero.
En abril
de 1961 sale su segundo larga duración, Que me
digan feo, grabado para la RCA Víctor, con los
grandes éxitos Juguete, Soy tu ley, Sorpresa de Harina
con boniato, Que de mi comenten, Llorar es de hombre, Tú has
vuelto, A cualquiera se le muere un tío, Mi parranda, Lola
Caturla, Ese amor nunca lo podré olvidar, Que me digan feo
y Niebla del riachuelo.
Sería
interminable enumerar todos y cada uno de los éxitos de Pacho
Alonso hasta el final de su vida.
Pacho
Alonso y sus Bocucos trabajaron estrechamente con figuras
como Faustino Oramas, el Guayabero y destacados cantantes
integraron su banda como Ibrahim Ferrer y
Carlos Querol.
Algo
de lo más significativo de la carrera musical de Pacho Alonso
fue en la mitad de la década de los años sesenta cuando
el compositor Enrique Bonné,a quien le unía
gran amistad desde que ambos eran pequeños, le propone la incorporación
de su nuevo ritmo denominado Pilón.
Pacho acepta esta modalidad que tiene antecedentes en el órgano
oriental y toma su nombre del rústico instrumento donde los
campesinos molían el café.
Los carnavales
del país y eventos internacionales disfrutaron de este ritmo
que hizo furor tanto en jóvenes como en viejos bailadores de
música popular cubana.
En 1967
Pacho decide formar un nuevo grupo llamado Pacho Alonso y
sus Pachucos, en el que se desarrollan sus últimos
años de trabajo que siguieron dando muestras de su gran versatilidad
y destacada creatividad.
El dueto
integrado por Enrique Bonne como autor y Pacho
Alonso como intérprete logró que nuevas modalidades
gozaran de popularidad, como el ritmo Simalé y el
UPA UPA, aunque nunca alcanzaron el éxito espectacular
del ritmo Pilón.
Durante
la década del setenta, Pacho viajó por varios países
de América y Europa y a finales de los años setenta
incorporó a su orquesta a su hijo Pachito, entonces muy joven
pero ya destacado pianista y arreglista, a quien Pacho terminó
por entregarle la conducción de la banda, bastante tiempo antes
de su repentina muerte. Bajo la dirección de Pachito grabó
Conocí a Pedro El Cojo, En Guayabero y Algo Contigo,
también muchos boleros, donde exhibe su maravillosa voz.
Recordamos
que Pacho participó en los Juegos Centroamericanos en 1970
y sus presentaciones artísticas incluyeron Francia, África,
España, Checoslovaquia, Polonia, Rumanía, Moscú
y otras ciudades de la antigua URSS, Panamá, Colombia, Ecuador,
y otros países.
En los
últimos años de su vida en Cuba, todos los cabaret,
restaurantes y hoteles de la capital lo tuvieron en sus carteleras,
y además amenizó los carnavales santiagueros, causando
siempre delirante admiración.
Su nuevo
ritmo Upa-Upa motivó a los bailadores en el marco
de las festividades carnavalescas de La Habana, popularizado por Pacho
y sus Pachucos.
"Para
mí," dijo Helio Orovio (Pacho) "...aportó
dos cosas a nuestro canto popular. Una manera de decir el bolero con
una cadencia y un aire que definiría como propios de los boleristas
orientales, en que se rompe la acostumbrada secuencia rítmica
de este género y adquiere un modo más libre, muy emparentado
con el estilo feeling."
Y continúa
diciendo el prestigioso musicólogo Helio Orovio, "En otra
dirección, habría que ubicar su manera de cantar el
son, en que la sabrosura oriental se mezcla con ciertos acentos y
expresiones evidentemente incluidos por las forma soneras más
elaboradas y no ajenas a la música popular del momento. Pacho
basó sus interpretaciones en elementos rítmicos inspirados
en las músicas de la franja sur de Oriente, donde sentimos
el toque del cocoyé y de los tambores de la Tumba francesa.
Principalmente el diseño rítmico que realizaban el timbal,
los dos tambores y el contrabajo venían a reproducir muchos
de los aspectos de esas formas afro-haitiano-cubanas."
"El
fue," dijo Rosendo Ruíz (hijo) "...de esos artistas
que consiguieron imponer en su perfil un sello singular en forma tal
que en múltiples ocasiones hemos escuchado sus expresiones,
su decir, su gracia y su potencial en ese 'género', y en la
voz de algunos cantantes que aparecen como creadores de la llamada
salsa."
Pacho
Alonso, fue un denodado defensor de lo mejor y más legítimo
de nuestra música popular, por eso no olvidaremos su estatura
de músico, su carácter abierto, su sonrisa franca y
su criolla jovialidad."
Estando
en la cúspide de la popularidad, el 27 de agosto de 1982 recién
cumplidos 54 años, falleció en La Habana este inolvidable
artista que amó a su pueblo tanto como su pueblo lo amó
a él.