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Publicado el domingo, 2 de febrero, 2003
Muere ''Mongo'', una leyenda cubana
WILFREDO
CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
El
cubano que creó una escuela con sus magistrales golpes
secos de tambor e hizo historia en la música de Estados
Unidos, falleció en la madrugada de ayer en Miami, víctima
de un paro cardíaco, a los 86 años. El deceso de
Ramón Santamaría - mundialmente conocido como Mongo
Santamaría - se produjo cerca de las 4 a.m. de ayer en
el Baptist Hospital, en el suroeste de Miami-Dade, como resultado
de complicaciones derivadas de un derrame cerebral.
Con
su muerte desaparece una de las celebridades de la música
cubana del siglo XX y el conguero que más influencia tuvo
en el desarrollo del jazz latino. "El fue todo para mí,
porque además de ser mi ídolo y mi maestro musical,
siempre estuvo lleno de bondad y alegría, un tremendo padre
y un amigo ejemplar", dijo anoche su hijo, el pianista José
Santamaría.
Nacido
en el barrio habanero de Jesús María, en 1917, Mongo
abandonó muy joven los estudios para dedicarse a la percusión.
Pero sus triunfos musicales comenzarían a materializarse
en 1948, cuando viaja a México y se enrola con la orquesta
de Dámaso Pérez Prado, con quien viene a Estados
Unidos un año después. Fue en Nueva York donde Mongo
vivió y ejerció su carrera por cuatro décadas.
En los últimos años establecía su residencia
en Miami durante los meses de invierno. En 1951, Mongo integra
la orquesta de Tito Puente, con quien graba dos discos clásicos
de la percusión afrocubana: Puente in percusión
(1955) y Top percusión (1957). Sin embargo, su fama internacional
va a producirse tras la separación de la orquesta de Puente,
y su asociación con el vibrafonista Cal Tjader, a partir
de 1958.
Junto
a Tjader y el bongonsero Willie Bobo, Mongo hace historia en San
Francisco por cuatro años, pero a la vez no descuida las
grabaciones en solitario de la música que le interesa.
Después
de Tambores y Cantos (1955), graba Mongo (1959),
disco que contiene el tema Afro Blue, acaso su más memorable
composición. "Afro Blue es un himno del jazz de todos
los tiempos", opinó Nat Chediak, autor del Diccionario
de Jazz Latino (1998). "Mongo es una de las grandes firmas
del tambor, un hombre que logró un sonido muy propio, inigualable".
En
1960 viaja a Cuba y graba dos verdaderas joyas discográficas:
Mongo en La Habana, con Carlos Embale y Merceditas Valdés,
y Sabroso, con el tresero y compositor Andres Echeverría,
alias El Niño Rivera. Justamente a su regreso a Estados
Unidos, en 1962, la heterodoxa charanga de Mongo comienza a transitar
de manera natural hacia el jazz.
Entre
los músicos que contrata por entonces para sus incursiones
jazzísticas estan figuras de la talla del pianista Chick
Korea, el flautista Hubert Laws y el trompetista Marty Séller,
quien se convertirá en estrecho colaborador de Santamaría
y en arreglista de la banda.
El
tema Watermelon Man, de 1962, remonta los primeros planos
de popularidad, con seis semanas en la lista de los dies números
más escuchados en Estados Unidos. En 1963 Mongo está
ya a la cabeza de lo que será el conjunto de jazz latino
del futuro, con piano, bajo, percusión y una línea
de metales. Graba con la Fania All Stars, en 1977, y un año
después gana el Grammy con su disco Amanecer.
Poco después, en el Festival de Montreux, en 1980, colabora
por primera vez en una grabación historica con Dizzy Gillespie,
con quien viajaría luego a La Habana.
La
discografía de Mongo incluye más de cuarenta títulos,
como solista o en agrupaciones. Entre sus mas recientes grabaciones
figuran Mambo Mongo (1993), Mongo Returns (1995), Conga Blue (1995)
y Come on home (1997).
Le
sobreviven seis hijos, once nietos y dos bisnietos. Los servicios
fúnebres se realizaran a partir de esta tarde en la funeraria
Caballero Woodlawn, sita en el 11655 SW 117 Ave. y el sepelio
sera el lunes (3 de febrero).
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Published
on Sunday, February 2, 2003
"Mongo",
a Cuban legend,
has died
WILFREDO
CANCIO ISLA
El Nuevo Herald
Translation by Jacira Castro, SalsaPower
The
Cuban who started an entire school with his masterful beating
of the drums and made musical history in the United States, passed
away yesterday morning in Miami, victim of a heart attack at the
age of 86. The passing of Ramón Santamaría - known
world wide as Mongo Santamaría - took place around 4 a.m.
yesterday at Baptist Hospital in the southeast part of Miami-Dade,
as a result of complications from a stroke.
With
his passing one of the true celebrities of Cuban music in the
20th century disappears. He was the conga player who had the most
influence in Latin Jazz. "He was everything to me, because
besides being my idol and my musical teacher, he was always generous
and happy, a tremendous father and an exemplary friend,"
said his son, pianist José Santamaría last night.
Born
in the Havana neighborhood of Jesús María in 1917,
Mongo dropped out of school very young to dedicate himself to
the study of percussion. But it wasn't until 1948 that he began
to triumph with his music when he traveled to Mexico and joined
Dámaso Pérez Prado's orchestra, with whom he traveled
to the United States one year later. It was in New York where
Mongo lived and played out his career for four decades. In the
latter years he established residency in Miami during the winter
months. In 1951, Mongo joined the Tito Puente Orchestra, and with
them recorded two classic albums of AfroCuban percussion: Puente
in percusión (1955) and Top percusión (1957). Even
so, he did not become internationally famous until he left the
Puente Orchestra and hooked up with Cal Tjader, beginning in 1958.
Together
with Tjader and the bongo player, Willie Bobo, Mongo made history
in San Francisco for four years. At the same time he continued
to record solo albums of the music he loved so much.
After
Tambores y Cantos (1955), he recorded Mongo
(1959), with the track called, "Afro Blue", perhaps
his most memorable composition. "Afro Blue is a Jazz hymn
for all times," declared Nat Chediak, author of the Latin
Jazz Dictionary (1998). "Mongo is one of the greats of the
tambor, a man who managed to create his own unequaled sound."
In
1960 he traveled to Cuba and recorded two true jewels: Mongo
en La Habana, with Carlos Embale and Merceditas Valdés,
and Sabroso, with the tres player and composer, Andrés
Echeverría, alias El Niño Rivera. Upon his return
to the United States in 1962, Mongo's unorthodox charanga begins
its natural drift toward jazz.
Among
the musicians he then hired for his incursions into jazz are figures
such as the pianist, Chick Korea, flautist Hubert Laws and trumpet
player Marty Seller who becomes a close collaborator with Santamaría
and arranger for the band.
With
the song, Watermelon Man in 1962, he regains his place
at the top with six weeks on the list of the ten most listened-to
numbers in the United States. In 1963 Mongo is at the head of
what will become the Latin Jazz group of the future, with piano,
bass, percussion and a brass section. He recorded with the Fania
All Stars in 1977 and a year later won the Grammy for his album
Amanecer. Shortly thereafter, at the Montreux Jazz Festival
in 1980, he collaborates for the first time on a historical recording
with Dizzy Gillespie, with whom he later travels to Havana.
The
discography of Mongo includes more than forty albums, both as
a soloist and with groups. Among the more recent recordings are
Mambo Mongo (1993), Mongo Returns (1995), Conga
Blue (1995) and Come on home (1997).
He
is survived by six children, eleven grandchildren and two great-grandchildren.
The funeral services will be held beginning this afternoon at
the Caballero Woodlawn Funeral Home located at 11655 SW 117 Ave.
and the burial will be held on Monday, February 3rd.
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